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Teorías sobre sociedad y educación

F. J. HERNÁNDEZ, J. BELTRÁN, A. MARRERO.

Tirant lo Blanc <Manuales> Ed. Valencia 2003. 1101. Págs.

El manual que presentamos no posee solamente los elementos que lo hacen interesante en cuanto mapa que nos ayuda en un recorrido histórico y sistemático, sino que es, además, un texto que permite ver aquello que es deseable objetivar y criticar. Tiene una doble función porque doble es su lectura: desde lo puramente didáctico, taxonómico, a lo significativamente crítico.
Esa perspectiva crítica desde la que está escrito quiere poner de manifiesto que la Sociología de la Educación en la actualidad tiene la capacidad de detectar la hegemónica globalización neoliberal y su capacidad de destruir la sociedad civil. Contiene armas epistemológicas para aquellos titanes capaces de criticar al Leviatán. Es, pues, un manual para la resistencia. Sirve al proyecto de transformación y emancipación social.

        En su aspecto más didáctico proporciona una visión sociológica sobre los procesos educativos que son, simultáneamente, procesos sociales y políticos. En su construcción ha primado el aspecto sincrónico, en cuanto ofrece las condiciones de posibilidad de las diferentes estrategias que han dado lugar a las manifestaciones diacrónicas.

        El marco teórico que permitió el nacimiento de la sociología de la educación se sitúa en el periodo ilustrado. La dicotomía sociedad-naturaleza dio lugar al pacto social como marco o norma que vehiculaba la crítica y la legitimación. Al mismo tiempo, ponía de manifiesto un esquema tripartito que, por un lado, afirma el estado de naturaleza, por otro, el estado de sociedad y, por otro, la relación entre ambos. De aquí que la crítica de la sociedad y la teoría de la educación sean como las dos caras del dios Jano, dos rostros de una misma entidad. La educación -que aparece por primera vez como derecho en el marco emancipatorio de la burguesía ilustrada- traduce los esquemas afines a las fuerzas dominantes que comandan cada época. La educación es el fiel soporte sobre el que se manifiesta la normativa axiológica y epistemológica legitimada por esas fuerzas dominantes. La sociología de la educación tuvo en el pensamiento de Marx una forma inaugural en tanto supo sospechar, detectar y criticar los verdaderos resortes ocultos que organizan los mecanismos sociales. Cuando la sociología de la educación detecta las ideologías se encuentra en situación de hacer crítica social y autocrítica. Fue el caso de autores como Marx, Nietzsche o Freud.

        En el presente manual se establece un recorrido en el que la educación adquiere diferentes determinaciones de las que dan cuenta los apartados en los que está dividido el texto y que aquí reproducimos sintéticamente:

1. Cuando la educación se concibe como derecho, la etapa sociohistórica corresponde al periodo revolucionario, y el pensamiento sociológico-educativo elabora una teoría crítica. Corresponde al periodo ilustrado en el que la educación se propone desde el ámbito filosófico no sólo como una necesidad del individuo, sino también como una mejora social. En J. J. Rousseau tenemos un representante singular, y aquí, en España, cabe mencionar a J. L. Vives.

2. Cuando la educación se plantea como socialización, estamos en el periodo del desarrollo capitalista y, entonces, la sociología se torna orgánica y funcional. Corresponde al periodo del positivismo radicalizado hacia el empirismo, que adopta como modelo científico el fisicalismo. La ciencia de la naturaleza se concibe en sentido organicista. Algunos representantes significativos son A. Comte o H. Spencer.

3. Cuando la educación se comprende como mercancía, estamos en el periodo de emergencia del movimiento obrero y de la expansión de la economía capitalista. La sociología analiza las clases y su representación. Se consolida la izquierda hegeliana y el paradigma es Marx.

4. Durante el Estado del Bienestar la educación se determina como promoción. Los análisis sociológicos se encaminan al estudio funcional y estructural de la acción social -sobre la que se establecen tipologías- y su complejidad, acción que queda determinada a priori por las estructuras sociales jerarquizadas. El funcionalismo relaciona la desigualdad social con los procesos de estratificación y movilidad social, articulados con el proceso de modernización. El sistema social adquiere cierto equilibrio gracias a mecanismos de socialización y control social. La educación se relaciona con la estratificación social. Son de destacar las investigaciones de W. L. Warner sobre estratificación social y escuela.

5. Con la crisis del Estado del Bienestar y el capitalismo individualista la educación se determina como reclusión. Los sociólogos se aplican a la arqueología y genealogía de las prácticas discursivas. La arqueología del saber de Foucault investiga la génesis de las ciencias humanas. Los enunciados de los discursos son los responsables de que se pueda decir algo y de que se pueda llegar a identificar a quien lo enuncia. A Foucault le interesaron los aprioris históricos, que permiten la aparición de un saber determinado.

6. En el periodo de crisis de legitimación, en el sentido de que no existe ningún enunciado privilegiado con carácter de universalidad ni objetividad externa al lenguaje, la educación es sinónimo de control y reproducción. La sociología analiza los códigos y currículos, así como la economía política de los bienes simbólicos. Corresponde al paradigma de la pragmática del lenguaje correspondiente al segundo Wittgenstein. El lenguaje no sólo dibuja las fronteras de la acción social, sino que se convierte él mismo en un expediente societal, pues la gramática ya no se reduce a describir el sentido de los enunciados, sino que genera sentido. Es, además, significativa la figura de P. Bourdieu con sus teorías sobre la educación como reproducción que genera exclusión. Analiza también la violencia simbólica que tiene como lugar privilegiado la escuela favorecida por los mecanismos que establecen los "hábitos".

7. En último lugar, la educación se comprende como individualización en la etapa sociohistórica de la segunda modernidad, es decir, de la sociedad del riesgo. La sociología analiza el riesgo y la globalización. Los análisis de Giddens describen una dinámica multidimensional que establece las diferencias entre la postmodernidad y su etapa sucesora, la modernidad radicalizada. El concepto de riesgo está relacionado con la propagación de las instituciones modernas mediante procesos globalizadores que, paralelamente, llevan al anonadamiento del sujeto.

        Cada uno de estos apartados propone los pensadores paradigmáticos y significativos. Cada capítulo, a su vez, contiene una bibliografía básica, así como unas propuestas didácticas afines.

        Finalmente, sólo resta añadir que el presente texto -además de su utilidad didáctica y profesional- posee una narrativa asequible, sin reducir por ello la sistematicidad, erudición, análisis y madurez que derrochan sus autores. Cabe destacar en su haber la virtud y capacidad para interesar al lector, a quien permite seguir indagando por sí mismo en el apasionante discurso sociológico entendido como reflexión crítica.

Ana Campos Valladolid

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