El otoño en P ... arís
Entre los días 12 y 16 de este mes de noviembre ha tenido lugar en París el Segundo Foro Social Europeo (el primero se celebró en Florencia el año pasado). Estos foros, herederos del Foro Social Mundial de Portoalegre, han sido probablemente las mayores reuniones a escala europea del movimiento antiglobalización.
Durante las últimas décadas, tres grandes organizaciones internacionales (la OMC, el FMI y el BM) han dictado las mismas directrices económicas y, por lo mismo, sociales y políticas, de "obligado cumplimiento" para todos los países, independientemente de su nivel de riqueza, comportándose así como una auténtica Internacional Neoliberal. La disminución del gasto público y la liberalización del mercado laboral son objetivos comunes mínimos de todos los gobiernos "políticamente correctos". Una parte de ese proyecto es desmontar las conquistas sociales, en aquellos países en que este concepto tiene sentido, y desmantelar los servicios públicos, el de educación, entre ellos.
Organizaciones internacionales de ámbito regional, tipo la Unión Europea, sirven de correa de transmisión a las directivas globalizadoras; la "homologación" con los sistemas de otros países y el objetivo de ser "económicamente competitivos" sirven de pretexto para degradar, primero, y privatizar, después, los servicios públicos. En el caso concreto de la educación, este proceso supone el deterioro progresivo de los sistemas de enseñanza pública, hasta transformarlos en marginales, y tiene como consecuencia crear y profundizar una fractura cultural que reproduce y agrava las diferencias sociales.
Ante una ofensiva global como ésta, la resistencia, si quiere ser eficaz, debe tratar de ser unitaria. Los Foros Sociales (en cualquiera de sus ámbitos: local, regional, continental o mundial) son un reflejo de esa necesidad. La eficacia actual de estas iniciativas está, tal vez, muy afectada aún por la desmoralización y desorganización provocada, a nivel mundial, por la proclamación del "triunfo de la economía de mercado" y el modelo único de desarrollo. Aun así, parece evidente que la respuesta a la actual ofensiva neoliberal tiene que venir de algo semejante a lo que estos Foros Sociales representan.
La educación ha tenido un papel importante dentro del FSE de París, por ser un servicio público fundamental y, por tanto, uno de los principales objetivos del ataque neoliberal. Varios seminarios y talleres de trabajo han estado dedicados a los problemas por los que atraviesan los sistemas públicos de enseñanza. Nuestro colectivo, que había participado, vía correo electrónico, en algunas de las iniciativas preparatorias, pero que no dispone de recursos económicos para enviar una delegación, aprovechó que el que subscribe tenía pendiente un viaje de trabajo para estar representado en el FSE. Esta presencia nos ha permitido confirmar lo acertado de lo que ha sido una de nuestras primeras denuncias: el estado de la enseñanza pública de nuestro país responde a un proceso general que se desarrolla en todos los de nuestro entorno con diferentes velocidades y distintas estrategias, según las peculiaridades de cada país, y que, aunque los partidos gobernantes, según sea su adscripción política, lo hagan avanzar con ritmos desiguales, camina siempre en la misma dirección. En este contexto, conocer la situación por la que atraviesan otros sistemas educativos nos puede permitir anticipar lo que el futuro y la economía neoliberal nos reservan. Divulgar esta información es un papel que Crisis deberá cumplir de aquí en adelante.
Sólo la coordinación internacional de los movimientos de oposición a las políticas educativas actuales puede hacer posible la organización de una resistencia común al desmantelamiento de la Enseñanza Pública. Con nuestra presencia en París hemos reforzado lazos con otros grupos de profesores de distintos países de Europa. Éste ha sido un aspecto que el colectivo Baltasar Gracián ha tenido en mente desde sus orígenes (y que nos habían llevado a participar en dos proyectos de libros sobre el estado de la enseñanza pública en Europa). Por otra parte, nuestra presencia en el FSE de París nos ha permitido conocer y participar en la discusión de las principales líneas de acción propuestas en defensa de la enseñanza pública, que siguen cuatro ejes principales:
* Asegurar la continuidad de este tipo de reuniones internacionales a través de un Foro Europeo de Educación (el primer FEE tuvo lugar en Berlín este verano); el segundo probablemente se celebrará en noviembre de 2004, en Londres, con motivo del tercer FSE.
* Crear, a nivel europeo, una red de información y coordinación de los grupos interesados en participar en la resistencia a las políticas educativas neoliberales.
* Trabajar en la elaboración de una plataforma que, sobre unos objetivos mínimos comunes, permita un acuerdo lo más amplio y una respuesta lo más unánime posibles.
* Coordinar las acciones de resistencia locales, tratando de reaccionar con una respuesta cada vez más unificada. En este sentido, se propuso una jornada europea de protesta para la próxima primavera.
Durante los próximos meses, estas propuestas se irán concretando y trataremos de que Crisis se haga eco de su divulgación.
Por lo demás, la manifestación que cerró el tercer FSE (el 15 de noviembre, entre Place de la République y Place de la Nation) fue multitudinaria, el que suscribe pasó tres horas en la primera de estas plazas sin que la manifestación avanzara. El tiempo no fue malo, el hotel sí. París en otoño es muy agradable. Y el futuro, aunque nos augura aún nuevos y más duros ataques contra la Escuela Pública, puede ser prometedor (como dice un querido y optimista amigo mío: avanzamos, de derrota en derrota, pero hacia la victoria final).
Chomin CUNCHILLOS
(Delegado del Colectivo Baltasar Gracián en el 2º FSE )