POR UNA ESCUELA PÚBLICA LAICA

        A partir de este número de Crisis, el colectivo que lleva adelante esta revista abre una sección para recoger artículos que aboguen por conseguir una escuela pública laica.

        Es evidente que la nueva "ley de calidad" viola toda la tradición de valores democráticos que han venido caracterizando a las luchas progresistas de las gentes de Europa. No estamos, por tanto, ante un asunto menor; el tema que nos ocupa afecta a todas las instituciones y organismos públicos, e incluso se podría decir, sin querer caer en maximalismos, que afecta a la concepción del Estado mismo y a su carácter democrático, pues es difícil de comprender que en una auténtica democracia haya algunas asociaciones de carácter privado que se vean privilegiadas desde los poderes públicos, y ello, claro está, en detrimento de otras.

        La Iglesia Católica, en efecto, no debería ser sino una institución de derecho privado, que no debiera pretender reclamar un trato especial por parte de las instituciones públicas. Sin embargo, su presencia efectiva en todos los ámbitos del Estado Español es escandalosa. Sólo el hábito de haberla visto así situada, desde tiempos inmemoriales, puede explicar que este estado de cosas no nos repugne en el grado en que debiera hacerlo. El modo como se contempla la enseñanza de la religión en la nueva ley de educación hay que entenderlo desde este contexto. La LOCE vuelve a recuperar para el proselitismo religioso, dentro de nuestros centros educativos, la situación que había antes de la tímida reforma (en lo tocante a esta asignatura) realizada por el gobierno socialista del PSOE en la LOGSE.

        En efecto: la situación de privilegio en que la Iglesia Católica española se encontraba no le parecía suficiente, y, por ello, ha empujado a los gobernantes del partido que más les protege para que legislen, otra vez, en favor de sus intereses, de modo que en la nueva legislación se recupere la obligatoriedad de que los alumnos tanto los que cursen "su asignatura", como los que opten por la "alternativa", obtengan una calificación de igual rango que las materias académicas fundamentales. Dos problemas "soluciona" la presente ley: por un lado, es previsible que incremente el número de asistentes a la clase de religión católica, y, por otro, reafirma su presencia en el sistema educativo y triunfa ideológicamente sobre quienes piensan que el Estado debe ser aconfesional y laico.

        La LOCE atenta contra la convivencia democrática en mayor medida que la situación que había cuando la LOGSE estaba en vigor. Ahora, al incrementar la ingerencia de la Iglesia católica en los centros educativos, la sociedad civil pierde una de sus mejores herramientas para afrontar el problema, más o menos acuciante, de la llegada a nuestras tierras de gentes cuya religión y cultura les obliga a (o les prohíbe) actividades que nuestra legislación prohíbe (u obliga a) realizar. Por ejemplo, la obligatoriedad de la escolarización de los menores de 16 años choca con la costumbre, arraigada en algunas culturas, de que cuando se compromete una joven para el matrimonio ya no puede acudir a la escuela; en muchos países europeos se han planteado problemas con la práctica de ejercicios corporales en la asignatura de educación física o con la ropa deportiva necesaria para su realización; también surgen problemas por la utilización de símbolos religiosos en la vestimenta visible. Si el laicismo fuese un principio básico de organización de las instituciones públicas, muchos de estos problemas se podrían encauzar dentro de unas coordenadas de racionalidad, pero como el hecho es que el Estado Español está caminando en el sentido contrario, se está creando un caldo de cultivo para mayores conflictos, a la vez que se debilita la posibilidad de que los ciudadanos ejerzan sus derechos en libertad.

        En este número presentamos un artículo de Juan Francisco González Barón, profesor de Educación Secundaria en Talavera de la Reina y miembro de la asociación Europa Laica, de la que es presidente en la actualidad. Esta asociación, unida a la CEAPA y a algunas otras, ha iniciado una campaña en contra de la presencia de la religión confesional como materia de estudio en nuestros centros educativos. La documentación sobre la misma, así como su desarrollo a lo largo de los próximos meses, pueden seguirse en www.ceapa.es y www.europalaica.com

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