EDITORIAL

Es evidente que, en un mundo en el que política y economía se encuentran cada vez más globalizadas, muchas de las determinaciones que hacen relación a nuestra vida cotidiana tienen su origen y justificación en decisiones tomadas en centros de poder muy alejados de los ciudadanos de a pie. Con frecuencia, medidas aparentemente erráticas, y hasta contradictorias, terminan encontrando su coherencia última en orientaciones teóricas y directrices prácticas de instancias supranacionales que sirven de guía y convergencia a lo que ingenuamente creemos que es debido a la particularidad de los gobernantes de turno o a las fuerzas en presencia dentro del ámbito estatal o local. La educación, tanto por su carácter transmisor de valores y cultura, como por ser instrumento de formación del capital humano a emplear en la producción, no podía escapar a este fenómeno tan decisivo en los tiempos en que nos ha tocado vivir.

            En el Foro Social Mundial, celebrado en Porto Alegre en febrero de 2002, se decidió constituir foros sociales de ámbito más local. El primer Foro Social Europeo tuvo lugar en Florencia en noviembre 2002, después de sucesivas reuniones preparatorias. Muchos de los participantes en los debates y acuerdos, que tratan de organizar la resistencia frente a la globalización del capital y la destrucción acelerada de conquistas sociales, han planteado la necesidad de prestar una atención especifica a sus repercusiones en el deterioro y desmantelamiento de los sistemas públicos de educación. De cara a la próxima reunión del Foro Social Europeo, que tendrá lugar en París en noviembre de este año, se quiere constituir una sección permanente sobre educación para organizar respuestas en el mismo nivel global en que se están tomando las decisiones que a todos nos afectan. Con esa finalidad, se pretende avanzar unas bases de discusión en torno a las grandes líneas de actuación de organismos internacionales como el FMI, la OCDE, la OMC (Organización Mundial del Comercio) o la propia Unión Europea, y su concreción en los distintos países. Este sería el contenido del libro Neoliberalismo y Educación en Europa Occidental contando para su elaboración con el concurso de varios autores procedentes de Francia, Reino Unido, Alemania, Bélgica, Italia y España. Se trata de contribuciones individuales, pero, en casi todos los casos, son de profesionales de la educación que desarrollan su actividad en organizaciones o colectivos más amplios relacionados, de una u otra manera, con la enseñanza. En nuestro caso, a partir de un primer contacto personal, hemos asumido como Colectivo Baltasar Gracián la participación en este proyecto, que puede enriquecer, desde perspectivas diferentes y complementarias, la reflexión y acción conjunta sobre los problemas comunes que aquejan a la enseñanza.

            Está previsto que el libro pueda publicarse, en principio y como mínimo, en esos seis países, empezando por Francia y Reino Unido, que ya tienen comprometida su edición. Aquí estamos ya trabajando en ello y, si alguno de nuestros lectores tiene especial relación con alguna editorial posiblemente interesada, le agradeceríamos su colaboración en ese sentido.

            El plan de esta especie de "libro blanco" sobre la situación de la educación en Europa está bastante avanzado. Consta de tres capítulos introductorios, más generales, sobre el fenómeno de la globalización y las políticas educativas que de ella se derivan. Los británicos Ken Jones y Richard Hatcher (editores de la revista inglesa Education and Social Justice), y el belga Nico Hirtt (autor, entre otro libros, de Le tableau noir, Les Nouveaux Maitres de l'Ecole y L'Ecole Prostituée) se han encargado de darles una primera redacción y, tras retomar los comentarios y propuestas de todos los demás, de ofrecer la versión final del libro con las conclusiones pertinentes. Le siguen otros nueve capítulos, que entran con mayor detalle en las formas concretas en que los respectivos gobiernos, a través de sucesivas reformas, propician la "liberalización" del servicio público de la educación; así, por ejemplo, se identifican las medidas descentralizadoras y privatizadoras puestas en práctica, que van encaminadas a la creación de un nuevo mercado educativo, y se analiza su incidencia en la transformación del status de profesores y alumnos, funcionamiento y dirección de los centros educativos, financiación, los supuestos ideológicos y "pedagógicos" en que se inspiran, etc.

            El Colectivo "Baltasar Gracián" ha hecho su primera contribución a esos capítulos sintetizando, por exigencias en cuanto a extensión y formato del libro, los objetivos y medidas fundamentales de las reformas educativas puestas en marcha en España desde los años 70, con particular atención a la LOGSE y la reciente LOCE, y al hilo de continuidad que las une, por encima de circunstanciales enfrentamientos, más retóricos que políticos. Frente al carácter "democratizador" y de "progreso" con que sus respectivos autores las han querido revestir, a estas alturas no somos los únicos que apuntamos a un trasfondo neoliberal cuyo objetivo principal era, y sigue siendo, desviar a la mayoría a niveles mínimos de formación y dar vía libre a diversos procesos de privatización.

            Pese al carácter de borrador que tienen todas las aportaciones, hasta que se produzca la redacción integrada y definitiva del libro, nos ha parecido conveniente dar a conocer en su estado actual las elaboradas para esos nueve capítulos centrales. Nos mueve a ello, por una parte, el hecho de que en ellos aparece desarrollada cierta línea de coherencia entre aspectos parciales abordados en los números 0, 1 y 2 de "Crisis" y, por otra, el que al ofrecerlos a la consideración de nuestros lectores, se pueda abrir la posibilidad de recoger propuestas y sugerencias que ayuden a precisar o completar los contenidos.

            En el rico intercambio iniciado con estos compañeros de otros países hemos podido apreciar bastantes tendencias comunes dentro de las políticas educativas actualmente desarrolladas, por más que las reformas emprendidas en cada lugar tengan como referencia inmediata la particular herencia de los respectivos sistemas educativos. Pero, en todas partes, se abre una clara conciencia de que los procesos de liberalización/privatización están haciendo peligrar logros indiscutibles de muchos años y empeños. Lo que hoy se pone en cuestión es la propia supervivencia de los sistemas educativos públicos, y la igualdad de derechos de los ciudadanos en una sociedad sometida a la ley de los mercados. Sólo aunando voces y esfuerzos será posible levantar una resistencia a nivel europeo, a nivel mundial, para impedir que el desastre general se consume.

Colectivo Baltasar Gracián

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